Pero para un niño pequeño, muchos de estos conceptos todavía son abstractos. No podemos tocar un martes, ver cuánto dura un mes o señalar dónde está “mañana”.
Por eso nace Mi pequeño calendario visual: un material pensado para convertir algunas de esas palabras en algo que el niño pueda ver, manipular, actualizar y relacionar con lo que vive cada día.

